Hay algo en esta imagen que me inquieta.

Un cuerpo inclinado, casi vencido, y un corazón que parece haber encontrado la manera de salir de él. Un corazón enorme, expuesto, sostenido con las manos. Como si ya no entrara adentro. Como si todo aquello que sentimos necesitara, tarde o temprano, encontrar una forma de salir.

Todo pasa por el corazón.

Lo que amamos.
Lo que perdemos.
Lo que deseamos.
Lo que nos duele.
Lo que elegimos.
Lo que dejamos pasar.

Pero también aquello que, a veces, confundimos con amor.

Esta imagen es una reinterpretación de la tapa de Comerás flores, la novela de Lucía Solla Sobral, que estamos leyendo este mes en nuestro círculo de lectoras ¨”Despertarte”. En la portada original hay algo que ya nos invita a pensar en el cuerpo, en el deseo, en la vulnerabilidad. Aquí quise modificar justamente ese elemento: poner el corazón en el centro, afuera, visible.

Ahora me pregunto …

¿Cuánto de nosotras ponemos en aquello que amamos?